Desde hace mucho tiempo, la danza y la performatividad son un tema recurrente y muy popular en el ámbito artístico. Cómo se interpreta una obra concreta y cómo percibe el público las diferentes interpretaciones: estos dos elementos se influyen mutuamente y no deben separarse el uno del otro. La comunicación entre coreógrafos, bailarines y público es la clave para que una obra tenga éxito.