Olmedo, pueblo que vivió su gloria fugaz hace ya muchos años, subsiste atrapado en el tiempo. Las señoritas Olmedo son ley y figura en el lugar. En Olmedo casi nada cambia, o parece cambiar, hasta que un día se presenta Tomás, un hombre tan maduro como ellas que trazará la carretera destinada a terminar con el aislamiento.
Él es un casanova de larga carrera, que de súbito descubre una oportunidad: ser el primero de una mujer.
Pronto se el centro de atención de los pobladores. Todos desean conocer el trazo del nuevo camino, esperanzados en que las tierras de nulo valor que poseen se conviertan en valiosas de la noche a la mañana. También atrapa la atención de las tres señoritas, quienes ven en él la oportunidad de terminar con sus vidas célibes.
El proyecto se ve obstruido por una serie de accidentes que los lugareños atribuyen al espíritu del fundador del pueblo, el fantasma del viejo marqués, antecesor de las señoritas, conocido como "El Abuelo Grande".