En 1974 y 1975 los pueblos de dos países de África Occidental pusieron fin a 500 años de explotación colonial. Dirigidos por Amílcar Cabral y el Partido Africano por la Independencia de Guinea y Cabo Verde que él encabezaba, su victoriosa lucha provocó el colapso de todo el imperio portugués en África. Un golpe militar derrocó a la ya decadente dictadura fascista en Portugal mismo, y Angola y Mozambique ganaron también su independencia. El relato testimonial de Víctor Dreke capta vivamente este auge en la ola de luchas antiimperialistas que se extendieron por el mundo tras la Segunda Guerra Mundial. La dirección revolucionaria de Cuba brindó una ayuda política vital a los combatientes africanos por la libertad que conocemos en estas páginas, los hombres y mujeres que según decía Cabral eran parte de "los soldados de la humanidad". También vamos conociendo a los combatientes voluntarios cubanos cuyas acciones expresaron la abnegación y solidaridad internacional ofrecida por millones de trabajadores cubanos que se habían transformado al realizar una auténtica revolución socialista en su propio país.